martes, 28 de junio de 2011

El cristal

Te miraba, me mirabas, sonreías
detrás del cristal.
Levantadas las manos, las movías
saludando o despidiendo
no lo sé, en un eco silenciado
detrás del cristal
levantado como un muro fantasma
por una ninfa celosa
que cruzó el bosque.
Reías
en una presencia
que se escurría
dejando en aquella cortina invisible
tu silueta huidiza
replegando los sentimientos
detrás del cristal.
La palabra tropezó con lo indecible
y el escenario guardó el silencio
volviendo a mi mismo
cuando tu presencia dejo de serlo
detrás de un cristal
que como muro invisible
nos hizo ajenos
extraños
lejanos.
Levantadas las manos
las movías
saludando o despidiendo
no lo sé
quisiera saberlo
entre aquellas miradas
que a poco silenciaban los recuerdos.
Una imagen suelta detrás de una muralla invisible
me miraba, nos mirábamos
tensos
ilusos
perplejos
silenciosos
dejando en el cristal la palabra, los sueños.
II.28.09

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